TRAZABILIDAD ABSOLUTA VOLVER
Belgrano no necesitaba otro asador. Necesitaba uno que supiera contar, corte por corte, de dónde viene cada sabor.
La carne argentina no es solo un producto: es una biografía colectiva que empieza mucho antes del plato, en la genética de una raza, el pasto de un campo y las manos de un productor. Brava, el restaurante que acaba de abrir sus puertas en Belgrano, parte de esa premisa para construir una experiencia donde el origen pesa tanto como el fuego.
Detrás del proyecto están Alejandro Tarditti, Gonzalo Sacot, Juan Martín Ferraro, Diego Rosignuolo, Gustavo Castellucci y Pablo Green, un grupo que combina experiencia gastronómica con una mirada de largo aliento sobre el producto. La dirección gastronómica de Tarditti y Sacot se traduce en una cocina donde cada corte responde a una lógica propia: raza, alimentación, edad del animal, maduración y técnica de cocción dialogan para construir identidades de sabor bien diferenciadas. El chef ejecutivo José García lidera la operación diaria, mientras que el head sommelier Fernando Ferraro arma una carta de vinos pensada para dialogar corte por corte.
El espacio, desarrollado por el Estudio Zunino Grillo -de las arquitectas María Zunino y Geraldine Grillo-, reinterpreta el universo de la carne desde la materialidad: revestimientos que evocan la piel vacuna y el oficio de las curtiembres, un cielorraso escultórico de piezas suspendidas y, en el centro del salón, una cava que funciona como eje del recorrido. Ahí, en rigor, empieza la propuesta de Brava.
DEL CAMPO A LA MESA: LA TRAZABILIDAD COMO FILOSOFÍA
El abastecimiento está a cargo de Muge, la empresa argentina con más de tres décadas de trabajo en el sector que oficia de curadora de cada pieza que llega a Brava. Su método privilegia la compra de animales en pie -nunca medias reses- para poder certificar el recorrido completo, desde el productor hasta la mesa, con información sobre alimentación, sistema de crianza y raza. Esa obsesión por el dato se traduce en la carta: cortes de Angus, Wagyu y vaca vieja Angus y Hereford, con la sommelier de carnes Coni Moltedo acompañando cada elección con precisión casi técnica. El resultado es una experiencia donde el conocimiento nunca compite con el disfrute: lo profundiza.
EL ENTORNO: BELGRANO, EL BARRIO QUE ELIGIÓ EL DETALLE
Belgrano nunca fue un barrio de gestos grandes. Es tradición residencial, casonas de fines del siglo XIX, plazas arboladas y un eje gastronómico que crece sin perder identidad, del Barrio Chino al histórico Mercado Belgrano. En ese contexto, un restaurante que elige explicar el origen de cada corte antes que impresionar con volumen encuentra un barrio a su medida: uno que prefiere el detalle por sobre el ruido.
EL FUEGO COMO LENGUAJE
Hay platos que se ordenan. Y hay platos que se despliegan como una biografía: la del animal, la del productor, la del fuego que lo transformó.
Buenos Aires tenía parrillas de sobra. Le faltaba una que explicara por qué la carne argentina es un patrimonio y no una obviedad. Brava llegó a completar esa frase, corte por corte.
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