La Candelaria VOLVER
A menos de dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, la Estancia La Candelaria combina historia, arquitectura palaciega y entorno rural. Un castillo de inspiración francesa, un parque centenario y experiencias de campo que unen lujo, cultura y naturaleza en el corazón bonaerense.
La Estancia La Candelaria, ubicada en el Partido de Lobos, provincia de Buenos Aires, es una joya arquitectónica de estilo barroco francés erigida entre 1890 y 1894 por el arquitecto Alberto Favre. Rodeada por un parque de más de 100 hectáreas diseñado por el paisajista Carlos Thays, conserva la esencia de las grandes estancias argentinas del siglo XIX.
Con La Candelaria fue un amor a primera vista
-comienza diciendo Julio Ducdoc, propietario de la estancia-.
La gente que la visita se da cuenta de que se genera un vínculo emocional, histórico y cultural muy fuerte. El establecimiento fusiona tres modos de vida: el castillo francés, la posta criolla y un parque natural diseñado por Carlos Thays.
Esa conjunción entre refinamiento europeo y espíritu criollo convierte a La Candelaria en un destino único: un lugar donde la historia late en cada rincón y el lujo se expresa en el detalle.
El castillo cuenta con suites que evocan la elegancia de la Belle Époque: camas con dosel, baños de mármol, lámparas de cristal y ventanales al parque. Las habitaciones clásicas ofrecen un ambiente cálido y vistas al paisaje.
Para grupos o familias, las habitaciones coloniales combinan la rusticidad pampeana con el confort moderno; mientras que los bungalows del bosque invitan a dormir bajo un dosel de árboles centenarios, con chimenea y terraza privada.
La Suite del Molino, ubicada en una antigua torre, es una opción exclusiva para quienes buscan desconectarse en privacidad total.
La Candelaria propone un abanico de vivencias para cada tipo de visitante:
Fundada en 1840 por Orestes Piñeiro y Candelaria del Mármol, la estancia fue durante décadas un símbolo del esplendor rural argentino. Tras años de abandono, fue restaurada respetando su diseño original y hoy forma parte del circuito patrimonial bonaerense.
Su arquitectura neogótica, su parque botánico y la capilla restaurada crean un entorno que mezcla espiritualidad, elegancia y raíces criollas.
La filosofía de La Candelaria apuesta a un turismo responsable y de calidad. Con pocas habitaciones, atención personalizada y una propuesta que integra naturaleza, gastronomía y cultura, el lugar se convierte en un refugio de bienestar.
El turismo moderno no degrada el entorno, lo protege y lo celebra", resume Julio Ducdoc. "Queremos que cada huésped se sienta parte de este legado y que la experiencia de La Candelaria los conecte con la historia y con el alma del campo argentino.
GO, Especialista en Viajes
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