Spas porteños VOLVER

Superficies urbanas de placer

La fantasía del descanso reparador se vincula generalmente a los viajes, pasando por alto, en muchas ocasiones, que los spas, verdaderos templos del relax, permiten renovar energías y armonizarse. Seis exclusivas propuestas para escaparse de la vida cotidiana de Buenos Aires.

Es conocida la afición que sentían los antiguos romanos por las jornadas en los baños termales. De hecho, uno de los probables orígenes de la palabra spa está relacionado a la frase en latín "salutem per aquam", que significa "salud a través del agua". Otras culturas de la antigüedad también han visto en el contacto con ese preciado líquido vital no sólo un hábito de aseo, sino además un proceso de purificación para el espíritu. 

Trasladándonos en el tiempo, los spas oficiarían en la vida contemporánea como  confortables remansos donde deleitar el cuerpo y el alma, una veta de la que los hoteles han sabido sacar ventaja al brindar variedad de programas que abarcan desde las clásicas sesiones en saunas y baños de vapor hasta exóticas terapias, tanto para sus huéspedes como para visitantes ocasionales.

Un recorrido por los establecimientos porteños de alta gama denota que la capital argentina se ha transformado en un destino spa premium. 

Uno de los espacios urbanos de placer más selectos es el del Faena Hotel + Universe. La propiedad que lleva el sello de Philippe Starck y Alan Faena cuenta con el único spa de Buenos Aires con la certificación de calidad de Leading Spas, otorgada por The Leading Hotels of the World. 

El Hammam & Gym se presenta como un establecimiento espiritual, dispensando experiencias para sanar el alma y el organismo. En la búsqueda del equilibrio de sus concurrentes se ofrecen sanaciones pránicas, armonizaciones con cristales y gemas, masajes aromaterapéuticos y ayurvédicos, reflexología cuántica y meditaciones, entre otros métodos más convencionales. 

El amplio reducto, donde íntimamente se conjugan la antigua construcción de ladrillos y pisos de madera con la decoración de alfombras y velas, acoge propuestas con fango del mar Muerto, caviar, yerba mate, menta, una ducha Vichy y la sofisticación de las líneas La Prairie y Biologique Recherche.    

Los day spa incluyen exploraciones por las técnicas orientales; programas exclusivamente masculinos; otros destinados a grupos de amigas; y también a parejas en un spa privado donde se combinan masajes sincronizados e inmersiones en un jacuzzi rodeado de pétalos de flores y velones. 

En el refinado barrio de Recoleta, el Alvear Spa and Fitness Center amalgama relax y belleza con equipamiento de vanguardia y en un ámbito de ochocientos metros cuadrados de este hotel que es sinónimo de lujo a nivel mundial, aguarda un circuito con cuatro sectores -wellness, húmedo, de fitness y de tratamiento- donde el agua es protagonista. 

El área wellness atesora algunos de los mejores secretos del Alvear: la piscina lúdica, donde es posible disfrutar de baños en agua con burbujas ozonizadas que ayudan a una rápida desintoxicación; y un lecho de rocas con distintas temperaturas de agua denominado "caminos de sensaciones". 

En la sección de fitness sobresale el sistema de entrenamiento Kinesis, único en Latinoamérica, que mediante el deslizamiento de correas permite realizar movimientos agradables y suaves en tres planos. 

Melodías relajantes, empleo de productos La Prairie, incrustaciones de oro blanco en los bordes de la piscina y las duchas escocesas y amenities de Hermès Paris forman parte de los pequeños detalles que convierten a este sitio en una opción premium.   

Con la elegancia que supo caracterizar a la belle-époque porteña, el distinguido Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires de la avenida Alvear ofrece Hyatt Pure Spa, una marca global con tratamientos basados en el entorno y las culturas locales. En Buenos Aires, la superficie del placer del hotel lleva el nombre de Ahín Wellness & Spa, en tributo a la comunidad mapuche y a la ceremonia ritual que practica ese pueblo originario en honor a sus visitantes. 

Con un servicio ideado íntegramente para satisfacer a sus clientes, huéspedes o no, el fastuoso espacio recibe con exquisitos diseños, materiales nobles y una piscina climatizada semi olímpica. 

Las amplias spa-suites privadas, algunas con jacuzzi incluido, son un rasgo distintivo del lugar; y la vista hacia los patios interiores del palacio de estilo francés invitan sencillamente a olvidarse de las preocupaciones cotidianas.

En materia de tratamientos, dispone de las opciones de la línea Signature, basada en ingredientes ancestrales mapuches, y de Comfort Zone, una exclusiva marca italiana de Parma. La suite húmeda o Vichy Hidrorain original es otro de los hallazgos de este centro. 

Esencias naturales, aromas frescos y puros y prácticas autóctonas también se dan cita en The Spa del Four Seasons Buenos Aires. La atmósfera de bienestar es inherente al sector del hotel destinado a aliviar el stress, ya que balconea a La Mansión, una casa de estilo Luis XIII que data de 1916, y a los jardines. Dentro de este pulmón verde sobresale la piscina al aire libre de agua climatizada y un solarium donde diariamente se presenta un menú de spa cuisine con alimentos y bebidas saludables.

Algunos tratamientos brindados en las salas individuales representan a cada uno de los cuatro elementos esenciales -fuego, tierra, aire y agua- comprenden masajes, cuidados faciales y corporales y de belleza. El más solicitado es el denominado Tango Porteño, que fusiona masajes con la música que mejor identifica a Buenos Aires. En un lapso de alrededor de 80 minutos los profesionales combinan técnicas como exfoliación en la espalda con vino tinto, un producto de altas propiedades antioxidantes, sésamo natural, cremas humectantes, piedras calientes y Shiatsu sobre los puntos energéticos.

Gimnasio con maquinaria de última generación, vestuarios con amenidades de L`Occitane y jugos de frutas acompañan las gratificantes jornadas. 

En pleno centro de Buenos Aires, Nivel 23 del Panamericano Buenos Aires Hotel & Resort regala a los amantes de las ciudades una de las mejores vistas panorámicas que pueden obtener desde un spa: el Obelisco, el teatro Colón y los edificios que escoltan a la avenida 9 de Julio se contemplan desde la piscina y la terraza, ubicadas en el piso superior del establecimiento. Los atardeceres allí son verdaderamente revitalizantes.   

La oferta tradicional para recobrar vitalidad comprende sauna, jacuzzi, solarium, salón de belleza y área de fitness equipada con salas regenerativa, de musculación y de oxigenación. 

Quienes visiten el lounge de spa y masajes pueden escoger entre tratamientos a base de máscaras de oro y perlas doradas; de caviar rojo y oliva; brotes de soja; y masajes que alternan piedras calientes y frías, a cuatro manos y Californiano, entre variadas prácticas placenteras.

El Vilas Health Club & Spa del InterContinental Buenos Aires es otra de las alternativas del circuito de spas porteños. Una de sus características es que la totalidad de los programas, desde los más básicos a los más completos, permiten acceder a todas las instalaciones del complejo: pileta cubierta climatizada, terraza solarium, gimnasio con asesoramiento personalizado, sauna, baño de vapor, sala de relax, ropa blanca con pantuflas y amenities y colaciones. Los ambientes, en donde se trabaja con aromaterapia, destilan perfumes de geranios, lemon grass y esencias florales que contribuyen a la distensión. Componentes nobles como algas, chocolate y oro utilizados en las terapias complementan este servicio. 

Con calidez y atención de lujo, una estadía en un spa, sin importar su duración, acerca al tan soñado descanso, capaz de emular la placentera sensación de un viaje. 

Verónica Martínez

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